lunes, 23 de junio de 2014

SANTA CRUZ DE MORA Y SU HISTORIA A SUS 160 AÑOS


Licdo. Jesús Eduardo Otalvares Ontiveros
                                                                               Historiador

El accionar de la historia de Santa Cruz de Mora, ha vivido a través de los años  una entera simbiosis de hechos sin registrar, mientras vemos  inertes y apasionados una lucha pacífica que vive el olvidar nuestro propio pasado,  ese escaso sentido de pertenencia se refleja como  principio científico marxista, de que «la historia no es más que la lucha de clases» y que aun  con 150 años de creación no ha sido superado; por lo tanto,  debemos entender la historia Santacrucense como  la suma de los cambios en la realidad de la dominación de una clase por otra, y  tales cambios son más que una imposición de pocos, que en santa cruz de mora se han dejado en el olvido.
Santa Cruz de Mora, es en el valle del Mocotíes es uno de las poblaciones que tuvo bajo las sombras el mayor auge y renombre de interés en el estado Mérida en el siglo XX a causa del establecimiento y producción del cultivo del café, y que diversos  escritores e historiadores han citado en investigaciones por su interés de desarrollo en la región, y siendo estas una realidad evidente, ellos desconocen que carecemos de una  historia definida, y no es basarse en señalamientos y culpables, es buscar una salida a este vacío histórico que tenemos o carecemos, son 160 años de transitar y de construir lo que hoy somos, lo que hoy sentimos por esta tierra.
Sin embargo, según mis investigaciones y visión histórica el pueblo Santacrucense ha vivido tres momentos históricos: Uno de ellos es referente al proceso de compra y establecimiento del naciente pueblo el 8 de octubre de 1853, hecha por Don Esteban Pinto y demás vecinos a José Ignacio Contreras, un segundo momento se da el 6 de septiembre de 1964 cuando se refrenda con la publicación y circúlese, la creación del municipio[1], con el nombramiento a  parroquia de ese naciente Santa Cruz del Carmelo.[2] Y un tercer momento el 26 de abril de 1977,  día que se eleva a la categoría  de Distrito con el nombre de Antonio Pinto Salinas, en honor a uno de los más ilustres hijos de esta población.
Sobre nuestra historia y su fundación como pueblo, se han dicho muchas cosas, que nos permiten elabora una síntesis cronológica que serviría de esquema para la construcción histórica del municipio. En vista que, uno de los grandes limitantes es, la no existencia de un archivo histórico municipal, que recopile de forma completa las fuentes documental necesaria para cualquier  investigación, teniendo en cuenta que fue un municipio que hasta 1977, dependía del distrito Tovar, y la escasa documentación compilada en el archivo municipal de Santa Cruz de Mora, está incompleta, seccionado gran parte de la  documentación, que va desde la ascensión como parroquia en 1864 hasta nuestros días.
Hoy día vemos la vital importancia que tiene nuestra historia, es por ello que se trata de incentivar la construcción objetiva de la historia de un pueblo cafetalero que hoy desconoce parte de su transitar en el tiempo, y que perpetua su conciencia debido a la ignorancia de historia y su identidad.




[1] Enrique Salas Dugarte. Santa Cruz de Mora, Historia y Costumbres. Santa Cruz de Mora, Publicaciones de la Alcaldía del municipio Antonio Pinto Salinas, 1994. p. 18.
[2] Ídem,  p. 25. En la constitución Federal de 1864, las provincias se denominaron estados, y las antiguas Parroquias sé llamaran distritos, y los antiguos cantones se denominarían departamentos. 

lunes, 9 de junio de 2014

ENTRE LA VIDA Y LA MOTO

Licdo. Jesús Eduardo Otalvares
Historiador- Cronista

El diálogo y comprensión con los jóvenes y adolescentes se ha tornado dificultoso, los adolescentes de hoy ya no tienen ideologías, no tienen un proyecto de vida, no saben cuál es su rumbo, no tienen un futuro promisorio, solo piensan en la banalidades del este siglo XXI, con una bandera a cuestas que esta entre la vida y la muerte. Los jóvenes de hoy en día, ya no distinguen el mal del bien; ya no hay ley, ya no hay derecho, solo adrenalina, velocidad y diversión.
La muerte es despertar de cada mañana, a causa del rugir en dos ruedas… Entre la vida y la Moto.  Suena cínico pero es la respuesta a una pregunta recurrente ¿Cuantos más van a morir?... Respuesta inexistente en el tiempo, inexorablemente, alguien sale a la palestra a rasgarse las vestiduras en tono indignado: “Estos jóvenes de hoy”… Sin medir palabras, busca señalar culpables que van: desde la educación, la falta de ley, el hogar, los valores o la fe en dios. Pero no va al fondo del problema, ya que, son escasas las soluciones adecuadas para prevenirlo, disminuir el desenfreno y ayudarlos a corregir el rumbo en esta sociedad, ya que esos adolescentes; son nuestros hijos, hermanos, vecinos o amigos, sencillamente son nuestro futuro.
En esta sociedad tecnológica que vivimos nos hacemos esclavos, más aun cuando se trata de convertirnos en simples dependientes a dos ruedas, pero hacernos esclavos no se trata de acelerar a fondo nuestras vidas.  Irrita ver el nivel de desenfreno existente de los jóvenes al volante, son almas presas aboliendo su futuro, cautivos de ignorancia eso les duele, y nadie parece comprenderles.  Y vemos, que en los titulares de los diarios se reseña las muertes de motorizados. Sin embargo, no nos hemos preguntado ¿Por qué a los jóvenes de hoy no les importa nada? Es simple, porque nadie les enseña nada, nadie les inculca algo que de verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan metas, “sino Motos”. Ellos quieren vivir lo prohibido, y solo viven en una triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se les vende que ellos son los lideres enmascarados como acto de vivir, no se dan cuenta que es una vil mentira con tan bonitas alusiones, que no pueden entender ¿Por qué no son felices?, si ni siquiera son conscientes de ello.
Yo conservo la esperanza de que las cosas cambien, pero aún queda mucho por hacer y llevará muchísimo tiempo. Es dedicar más recursos en la educación, mas compromiso en las autoridades, más control, y aún más sanciones que comprometan a ser responsables con su vida y su futuro, es una labor dura que todos de la mano pueden cumplir. Hay que despegarse de la Tv, del celular o del internet y mirar por la ventana, hay que recobrar la cordura, recuperar las energías, las metas, la voluntad. Hay que asumir los errores, predicar con el ejemplo, recuperar las ganas de una  mejor sociedad.

“Los jóvenes tienen derecho a vivir, démosle una razón de vida”… O todos seremos culpables de que ellos mueran…

Dedicado a mis estudiantes.