Licdo. Jesús Eduardo Otalvares
Historiador- Cronista
El diálogo y
comprensión con los jóvenes y adolescentes se ha tornado dificultoso, los
adolescentes de hoy ya no tienen ideologías, no tienen un proyecto de vida, no
saben cuál es su rumbo, no tienen un futuro promisorio, solo piensan en la
banalidades del este siglo XXI, con una bandera a cuestas que esta entre la
vida y la muerte. Los jóvenes de hoy en día, ya no distinguen el mal del bien;
ya no hay ley, ya no hay derecho, solo adrenalina, velocidad y diversión.
La muerte es
despertar de cada mañana, a causa del rugir en dos ruedas… Entre la vida y la
Moto. Suena cínico pero es la respuesta
a una pregunta recurrente ¿Cuantos más van a morir?... Respuesta inexistente en
el tiempo, inexorablemente, alguien sale a la palestra a rasgarse las
vestiduras en tono indignado: “Estos jóvenes de hoy”… Sin medir palabras, busca
señalar culpables que van: desde la educación, la falta de ley, el hogar, los
valores o la fe en dios. Pero no va al fondo del problema, ya que, son escasas
las soluciones adecuadas para prevenirlo, disminuir el desenfreno y ayudarlos a
corregir el rumbo en esta sociedad, ya que esos adolescentes; son nuestros
hijos, hermanos, vecinos o amigos, sencillamente son nuestro futuro.
En esta sociedad
tecnológica que vivimos nos hacemos esclavos, más aun cuando se trata de
convertirnos en simples dependientes a dos ruedas, pero hacernos esclavos no se
trata de acelerar a fondo nuestras vidas.
Irrita ver el nivel de desenfreno existente de los jóvenes al volante,
son almas presas aboliendo su futuro, cautivos de ignorancia eso les duele, y
nadie parece comprenderles. Y vemos, que
en los titulares de los diarios se reseña las muertes de motorizados. Sin
embargo, no nos hemos preguntado ¿Por qué a los jóvenes de hoy no les importa
nada? Es simple, porque nadie les enseña nada, nadie les inculca algo que de
verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan
metas, “sino Motos”. Ellos quieren vivir lo prohibido, y solo viven en una
triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se
les vende que ellos son los lideres enmascarados como acto de vivir, no se dan
cuenta que es una vil mentira con tan bonitas alusiones, que no pueden entender
¿Por qué no son felices?, si ni siquiera
son conscientes de ello.
Yo conservo la
esperanza de que las cosas cambien, pero aún queda mucho por hacer y llevará
muchísimo tiempo. Es dedicar más recursos en la educación, mas compromiso en
las autoridades, más control, y aún más sanciones que comprometan a ser
responsables con su vida y su futuro, es una labor dura que todos de la mano
pueden cumplir. Hay que despegarse de la Tv, del celular o del internet y mirar
por la ventana, hay que recobrar la cordura, recuperar las energías, las metas,
la voluntad. Hay que asumir los errores, predicar con el ejemplo, recuperar las
ganas de una mejor sociedad.
“Los jóvenes tienen
derecho a vivir, démosle una razón de vida”… O todos seremos culpables de que
ellos mueran…
Dedicado a mis
estudiantes.
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