lunes, 9 de junio de 2014

ENTRE LA VIDA Y LA MOTO

Licdo. Jesús Eduardo Otalvares
Historiador- Cronista

El diálogo y comprensión con los jóvenes y adolescentes se ha tornado dificultoso, los adolescentes de hoy ya no tienen ideologías, no tienen un proyecto de vida, no saben cuál es su rumbo, no tienen un futuro promisorio, solo piensan en la banalidades del este siglo XXI, con una bandera a cuestas que esta entre la vida y la muerte. Los jóvenes de hoy en día, ya no distinguen el mal del bien; ya no hay ley, ya no hay derecho, solo adrenalina, velocidad y diversión.
La muerte es despertar de cada mañana, a causa del rugir en dos ruedas… Entre la vida y la Moto.  Suena cínico pero es la respuesta a una pregunta recurrente ¿Cuantos más van a morir?... Respuesta inexistente en el tiempo, inexorablemente, alguien sale a la palestra a rasgarse las vestiduras en tono indignado: “Estos jóvenes de hoy”… Sin medir palabras, busca señalar culpables que van: desde la educación, la falta de ley, el hogar, los valores o la fe en dios. Pero no va al fondo del problema, ya que, son escasas las soluciones adecuadas para prevenirlo, disminuir el desenfreno y ayudarlos a corregir el rumbo en esta sociedad, ya que esos adolescentes; son nuestros hijos, hermanos, vecinos o amigos, sencillamente son nuestro futuro.
En esta sociedad tecnológica que vivimos nos hacemos esclavos, más aun cuando se trata de convertirnos en simples dependientes a dos ruedas, pero hacernos esclavos no se trata de acelerar a fondo nuestras vidas.  Irrita ver el nivel de desenfreno existente de los jóvenes al volante, son almas presas aboliendo su futuro, cautivos de ignorancia eso les duele, y nadie parece comprenderles.  Y vemos, que en los titulares de los diarios se reseña las muertes de motorizados. Sin embargo, no nos hemos preguntado ¿Por qué a los jóvenes de hoy no les importa nada? Es simple, porque nadie les enseña nada, nadie les inculca algo que de verdad valga la pena. Los jóvenes de hoy no tienen metas porque ya no quedan metas, “sino Motos”. Ellos quieren vivir lo prohibido, y solo viven en una triste farsa y no tienen sueños a los que aferrarse. A los jóvenes de hoy se les vende que ellos son los lideres enmascarados como acto de vivir, no se dan cuenta que es una vil mentira con tan bonitas alusiones, que no pueden entender ¿Por qué no son felices?, si ni siquiera son conscientes de ello.
Yo conservo la esperanza de que las cosas cambien, pero aún queda mucho por hacer y llevará muchísimo tiempo. Es dedicar más recursos en la educación, mas compromiso en las autoridades, más control, y aún más sanciones que comprometan a ser responsables con su vida y su futuro, es una labor dura que todos de la mano pueden cumplir. Hay que despegarse de la Tv, del celular o del internet y mirar por la ventana, hay que recobrar la cordura, recuperar las energías, las metas, la voluntad. Hay que asumir los errores, predicar con el ejemplo, recuperar las ganas de una  mejor sociedad.

“Los jóvenes tienen derecho a vivir, démosle una razón de vida”… O todos seremos culpables de que ellos mueran…

Dedicado a mis estudiantes.


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