jueves, 22 de mayo de 2014

TOMÁS DE AQUINO Y SU PERSPECTIVA SOBRE LA POLÍTICA

Licdo. Jesús Eduardo Otalvares
Historiador- Cronista

AQUINO Y SU POSTULADO POLÍTICO. (Esquema)

1- ARISTÓTELES EN LA PERSPECTIVA DE PLATÓN.
2- INFLUENCIA DE ARISTÓTELES EN LA POLÍTICA Y EN LA VISIÓN DE TOMÁS DE AQUINO SOBRE LA POLÍTICA.
3- ORIGEN DE LA SOCIEDAD  POLÍTICA
4- EL GOBIERNO Y SUS DIVERSAS FORMAS
5- JERARQUIZACIÓN DEL ESTADO POR TOMÁS DE AQUINO.
6- CINCO VÍAS DE TOMÁS  DE AQUINO.
1.      Vía del movimiento 
2.      Vía de la casualidad o causa eficiente
3.      Vía de la necesidad o de la contingencia
4.      Vía de los grados del ser o grados de perfección
5.      Vía de la finalidad o por el orden del mundo (ex gubernatione mundi) o prueba teológica
7-. LA LEY NATURAL.

 Es menester tener presente la visión que se tenía en la Antigua Grecia sobre la Política, el Estado, sus órganos de control y las funciones de sus ciudadanos y la manera de Gobernar; en aquellos pensadores que sus ideas son el pregoneo del pensamiento político o de gobierno de Tomás de Aquino, como lo fue el precursor de la ciencia política,  Aristóteles.
Uno de los objetivos fundamentales de este estudio es determinar la influencia de Aristóteles en la visión política y de gobierno de Tomás de Aquino, ya que, muchos consideran a este personaje como aquel que cristianizo las ideas de Aristóteles [1], llevando a coaccionar la visión de gobierno y sociedad con la celestial, desde la causa primera. Por eso al conocer las fuente que  antecede a Tomás de Aquino, nos lleva a tener presente cuál fue su verdadero aporte a la sociedad en cuanto a la Política.   Por eso ve la política pero como ciencia que  debe remontarse a principios univer­sales de orden natural o filosófico y de orden sobrenatural o teológico, pues el santo Doctor no trata de construir una ciencia política cualquiera, sino una ciencia política verda­deramente cristiana y aplicable a los pueblos cristianos.[2]

1.- ARISTÓTELES EN LA PERSPECTIVA DE PLATÓN.
La República de Platón presenta un Estado ideal sobre lo que él consideraba los elementos básicos del alma humana: el apetito, la razón y el ánimo. De acuerdo con esto, su república ideal estaba compuesta por tres grupos diferenciados: una clase comercial (identificada con el apetito), una clase ejecutiva (equivalente a la razón) integrada por administradores y soldados responsables del cumplimiento de las leyes, y por último los guardianes o reyes filósofos (el ánimo) que ejercerían como legisladores. [3] Esta jerarquía del gobierno la toma Aristóteles y la lleva a plasmar esas ideas de platón sobre el Estado, La justicia y el bien común. [4]

2.- INFLUENCIA DE ARISTÓTELES EN LA POLÍTICA Y EN LA VISIÓN DE TOMÁS DE AQUINO SOBRE LA POLÍTICA.
 El sistema aristotélico de clasificación de Estados, que influyó en el pensamiento político posterior durante siglos, se basaba en un criterio simple: los buenos gobiernos son aquellos que mejor sirven al bien general; los malos gobiernos son los que subordinan el bien general al bien de las personas en el poder. Aristóteles establecía tres categorías de gobiernos: monarquía, gobierno de una sola persona; aristocracia, gobierno de una minoría selecta, y democracia, gobierno de muchos. Distinguían, por tanto, la tiranía, el gobierno de una persona en su propio interés [5]; oligarquía, el gobierno de unos pocos en su propio interés y la oclocracia (democracia radical), gobierno de la multitud o de la plebe.
Aristóteles es el punto de partida del Tomismo, ya que, ve al hombre como “un ser social  por su misma naturaleza, y que el que vive fuera de la sociedad por organización, y por el efecto de Azar” [6], que se agrupa o se asocia para  y la  misma perfección individual, e incluso la misma felicidad, el hombre necesita de la comunidad y el agruparse con sus semejantes.  Es por tanto la asociación de individuos lo que lleva a que se dé el Estado- Política.
Siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás describía la sociedad como un cambio mutuo de servicios encami­nado a la vida buena. El bien común exige que tal sistema tenga una parte dirigente, para conservar el orden la justicia, la belleza, la templanza de la cual nos habla la República de Platón, [7]. Santo Tomás compara la fundación y gobierno de estados, la planeación de las ciudades, la construcción de castillos, el establecimiento de mercados v el fomento de la educación a la providencia que Dios  tiene para gobernar el mundo. [8]

3.- ORIGEN DE LA SOCIEDAD  POLÍTICA
El origen y el término u objeto de la socie­dad política, es decir, su causa eficiente y su causa final. La sociedad política perfecta es postulada por la misma na­turaleza del hombre para el completo desarrollo de su personalidad. Nace de las más íntimas exigencias de nuestra naturaleza racional y culmina en el bien común de los hombres asociados, que en ella encuentran las posibilidades y las facilidades, esto es, los medios necesarios y convenien­tes, para conseguir el completo desarrollo de su personali­dad natural de hombres y, por tanto, su felicidad terrestre y temporal de la vida presente, preámbulo y disposición; para la felicidad última de la vida futura.
El origen del Estado se apoya también en la misma naturaleza del hombre, en cuanto ser social. Pero para que el bien común sea reali­zable se requiere un orden común, que se consigue mediante diver­sas motivaciones y razones que exigen lazos y vincules sociales, co­menzando por la familia, siguiendo por las asociaciones y los gremios, hasta concluir en la organización del Estado, en cuanto for­ma suprema y más general de la convivencia social. [9] Dios sigue sien­do el paradigma en el actuar y en la política, ya que todo poder viene de Él.

4.- EL GOBIERNO Y SUS DIVERSAS FORMAS
Monárquica es en absoluto la preferible, la mejor. En primer lugar, porque es de suyo la. Más apta para conseguir el fin propio de la sociedad civil perfecta, que es el bien común. Lo mismo que el mundo está gobernado por uno solo, Dios, la forma superior de gobierno es la monarquía, pues es la que mejor garantiza y salvaguarda la unidad de dirección y la unidad del Estado. [10]
La monarquía reside en uno solo el poder supremo del estado, mientras que en la poliarquía—a la cual se reducen las demás formas—el poder supremo se distribuye en varios o muchos. [11]
Otra forma legítima y buena es la aristocracia, que tiene la ventaja de que pocos hombres eminentes y selectos puedan servir conjuntamente a la comunidad.[12] También la democracia se considera como forma buena cuando en ella entran en juego la igualdad y la li­bertad de todos los ciudadanos al servicio del bien común, y toda forma de gobierno contradictoria a esta atenta contra la sociedad, afectando la polis.
Por último, la democracia ofrece sus ventajas, en cuanto que no solamente acentúa la libertad política de todos los ciudadanos, sino también en cuanto que fomenta entre to­dos el interés por una mayor contribución y colaboración a la responsabilidad del estado, una mayor comunicación de todos entre sí y una mayor igualdad, aunque se corre el peligro de con­vertirse en demagogia o en anarquía.
Si el fin del Estado, en sentido clásico, es conducir a los ciudada­nos a una  disfrutar de un bien común, donde Tomás como teólogo cristiano ve la trascendencia  sólo en Dios que nos lleva a la felicidad. Ve por tanto a la hora de gobernar que  la Iglesia tiene superioridad sobre el Estado, y poder predominante del Papa sobre el Emperador, por tanto la Soberanía viene de Dios [13].
El cuadro de la naturaleza pintado por Santo Tomás se conformaba exacta­mente a su plan de conocimiento. El universo constituye una jerarquía que llega desde Dios, que se encuentra en la cumbre, hasta el más ínfimo de los seres; por tanto la visión piramidal, siguiendo la idea de sus antecesores es la visión  perfecta de gobierno.
 Para construir, por consiguiente, una doctrina política auténticamente humana y cristiana, hay que proyectar sobre los datos de la experiencia y las enseñanzas de la historia los rayos mancomunados y convergentes de la filosofía y de la teología.
Pero es característico de Santo Tomas el considerar una vida política ordenada como causa que contribuye incluso a este fin último. De modo más específico es función del gobernante terreno poner los cimientos de la felicidad humana manteniendo la paz y el orden, conservarla vigi­lando que todos los servicios necesarios de administración pública, jurisdicción y defensa se realicen debidamente, y mejorarla corrigiendo los abusos dondequiera que ocurran y eliminando todos los obstáculos que puedan oponerse a la vida buena.
La finalidad moral para la que existe el gobierno político implica que la auto­ridad debe estar limitada y que debe ejercerse sólo de acuerdo con la ley. Así, por ejemplo, dice muy poco con respecto a las formas de gobierno aparte de lo que toma de Aristóteles, y su defensa de la monarquía,  que considera como la mejor forma de gobierna sigue las mismas líneas académicas trazadas por la Política.

5.- JERARQUIZACIÓN DEL ESTADO POR TOMÁS DE AQUINO.
La Visión de Tomás de Aquino es Piramidal y nos lleva a implementar una forma de Gobierno que parta desde el bien supremo (Dios), para llegar a él bien común ( justicia) que es dirigida por un Monarca, el cuál debe velar por el bien social desde la aplicación de la ley natural, para llegar a conformar un estado Justo.   Para esto el Hombre dirigente tiene que tener una “ratio recta”, es decir, conciencia Moral que se ajuste a los principios naturales de la ley eterna y de la ley natural.  Tomás de Aquino lleva a unificar la visión de gobierno, la filosofía y la sociedad con una perspectiva  teológica.
Esta visión piramidal de la cosas, lleva al orden la cosas Todo ser actúa bajo las exigencias internas de su propia naturaleza, buscando el bien o forma de perfección natural de su especie, y encuentra su lugar en el orden ascen­dente según su grado de perfección. Lo superior manda y utiliza en todos los casos a lo inferior, del mismo modo que Dios manda sobre el mundo o el alma sobre el cuerpo. Ningún ser por bajo que pueda estar carece por entero de valor, ya que tiene una posición, unos deberes y unos derechos, con todo lo cual contribuye a la perfección del conjunto.
De ahí que el gobierno sea una magistratura o un fideicomiso de toda la co­munidad. Como su súbdito más ínfimo, el gobernante está justificado en todo lo que hace solamente porque contribuye al bien común.  Su poder, por el hecho de que deriva de Dios para la feliz ordenación de la vida humana, es un ministerio o servicio debido a. la comunidad dé que es cabeza. No puede ejercer injustamente el poder ni tomar propiedad de sus súbditos mediante los impuestos más allá de lo que sea necesario. En consecuencia, la finalidad moral del gobierno es primordial.
En términos generales, es deber del gobernante dirigir la acción de todas las clases de tal modo que los hombres puedan vivir una vida feliz y virtuosa, que es el ver­dadero fin del hombre en sociedad. Naturalmente, esto tiene que llevar en último término a un bien que se encuentra más allá de la sociedad terrena, a una vida celestial; sin embargo, tal cosa sobrepasa los poderes humanos y es más bien función de los sacerdotes que de los gobernantes.

6.- CINCO VÍAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO.
Los argumentos probatorios de la existencia de Dios son aposteriorísticos. Se trata de las famosas cinco vías (quinque viae). Son las siguientes:
§ Vía del movimiento (ex parte motus): Todo lo que se mueve es movido por otro; debe haber un ser que sea fuente primera del movimiento, pero en sí mismo inmóvil, “un primer motor que no sea movido por otro, y este primer motor es el que todo el mundo llama Dios”. Si se ve desde la política es ese edificio, donde Dios es el ser que Gobierna y es el principio del Estado.
§ Vía de la casualidad o causa eficiente (ex ratione causae efficientis): Todo efecto tiene una causa; debe haber una causa encausada, “una primera causa eficiente, y ésta es la que todo el mundo llama Dios”.
§ Vía de la necesidad o de la contingencia (ex possibili et necessario): Todos los seres son contingentes, es decir, no tienen en sí la razón de su existencia; si no hubiera más que entes contingentes no existiría nada, por lo que debe haber un ser necesario, “que sea la causa necesaria respecto de los demás, y este ser es el que todo el mundo llama Dios”. El poder, el Monarca y la ley son contingentes de Dios.
§ Vía de los grados del ser o grados de perfección (ex gradibus perfectionis): La existencia de diversos grados de perfección y de valoración exige la existencia de un ser perfecto, especie de sistema de referencia de todos los grados y valores; “existe, pues, algo que es causa de lo que hay de ser, bondad y perfección en todos los entes, y esto es lo que llamamos Dios”.
§ Vía de la finalidad o por el orden del mundo (ex gubernatione mundi) o prueba teológica: Hay un orden en el universo que exige un ordenador; los seres desprovistos de inteligencia están ordenados a un fin; luego debe “existir un ser inteligente, que conduce todas las cosas naturales a su fin; y a éste lo llamamos Dios”.[14]

7.-  LA LEY NATURAL.
La razón por la cual pudo Santo Tomás pasar por alto lo que parece ser un punto esencial de la filosofía política es probablemente el hecho de lo profundamente que estaba inmerso en la tradición medieval de la santidad de la ley. Su reverencia por la ley era tal que daba por supuesto que su autoridad le era inherente y no dependía de ningún origen humano. Su intento constante es relacionar lo más estrechamente posible la ley humana con la divina.
En la clasificación cuádruple que de las leyes hace Santo Tomás, sólo una de las cuatro categorías es humana. Sus cuatro clases de ley son cuatro formas de razón, que se manifiestan en cuatro niveles distintas de la realidad cósmica.
La primera de ellas —la ley eterna— es prácticamente idéntica a la razón de Dios. Es el plan eterno de la divina sabiduría con arreglo al cual está ordenada toda la creación. Esta ley está en sí por encima de la naturaleza física del hombre y por entero fuera del alcance de la comprensión humana, aunque no es por este motivo extraña o contraria a la razón humana.
La ley natural— puede acaso describirse como un reflejo de la razón divina en las cosas creadas.
La ley humana, subdividida en  ius gentium y ius civile. 
Lo mismo que en la moral individual, también la finalidad de la moral política es el bien, pero no el individual, sino el bien común. Es por tanto que debemos evitar ese dualismo entre el bien y el mal y potenciar más esas leyes humanas que encaucen las potencia­lidades positivas y eviten las negativas; recordemos que la ley hace al hombre el más noble de los seres, pero sin la ley se convierte en el animal más bestial.  Por eso la Primera ley que debe regir a una sociedad y a un hombre es la ley natural, ya que ésta es la primera regla de la razón [15].  La ley natural y eterna, que el hombre descubre en el orden óntico del universo, ha de ser el paradigma mo­ral aplicable al mundo social para que el hombre encuentre su verda­dero ser, su dignidad y su misma felicidad, esta ley lleva a la Justicia, es decir al bien común. Pues bien -. El término bien común no significa una es­pecie ni un género, como hombre o como animal, sino un análogo con dos significaciones diversas y escalonadas, que son el bien común inmanente y bien común trascendente. El bien común inmanente está dentro de la misma socie­dad política y es dependiente de ella; el bien común tras­cendente está fuera de la sociedad política y es de ella independiente. [16]
Su filosofía trató de encontrar las razones de estas concepciones, tal como se creía que era, de construir un esquema racional de Dios, la Naturaleza y el hombre, donde se encuentra la sociedad y el Hombre (Política y el Estado)  

BIBLIOGRAFÍA.

o   Aristóteles. La  Política. (1962). Madrid. En el origen del Estado y de la Sociedad.
o   Merino, José A. Historia de la Filosofía Medieval. Madrid Sapintia Rerun. 2001.  
o   Platón, República.
o   Trigo, Pedro. Tomás de Aquino y el cambio de perspectiva. Venezuela,   Revistas del ITER. 1995.
o   Ramírez, Santiago. Doctrina Política de Santo Tomás. Madrid, Instituto Social XII. 1951.
o   Sabine, George. Historia de la Filosofía Política. Bogotá, Fondo de Cultura. 1945.
o   Burk, Ignacio. Tomas de Aquino. Caracas, Dirección de Cultura Universidad Central de Venezuela. 1978.
o   Copleston, Frederick. Historia de la Filosofía. España. Ariel. 1985.      


[1] Trigo, Pedro. Tomás de Aquino y el cambio de perspectiva. Venezuela,   Revistas del ITER. 1995.     
[2] Ramírez, Santiago. Doctrina Política de Santo Tomás. Madrid, Instituto Social XII. 1951.
[3] Aristóteles. La  Política. (1962). Madrid. En el origen del Estado y de la Sociedad.
[4] Burk, Ignacio. Tomás de Aquino. Caracas, Dirección de Cultura Universidad Central de Venezuela 1978.
[5] Ídem.
[6] Ídem.
[7] Platón, república Libro VI.
[8] Sabine, George. Historia de la Filosofía Política. Bogotá, Fondo de la Cultura. 1945
[9] Merino, José A. Historia de la Filosofía Medieval. Madrid Sapintia Rerun. 2001.  
[10] Sabine, George. Historia de la Filosofía Política. Bogotá, Fondo de la Cultura. 1945.  
[11] Ramírez, Santiago. Doctrina Política de Santo Tomás. Madrid, Instituto Social XII. 1951.
[12] Sabine, George. Ob. cit.
[13] Ramírez, Santiago. Ob.cit.
[14] Merino, José A. Ob.cit.
[15] Aristóteles. Ob. Cit.

[16] Ramírez, Santiago. Doctrina Política de Santo Tomás. Madrid, Instituto Social XII. 1951.

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